lunes, 31 de agosto de 2015

¿ CUÁNTOS CUMPLES...?

 
¿ Cuántos cumples, mi niño medio rubio?
se me da mal cálculo y cantar,
yo cuento con poesía al hablar
para que de ella te llegue un efluvio.
 
Aún no me caen como un diluvio
tus años; aún lo puedo contar;
aún contigo quiero navegar
 
¿ Cuántos cumples, mi niño medio rubio?
 
Más de cuatro con lo que te esperé,
cuatro entre tus "canciones del pirata"
en una lengua de trapo bebé.
 
Cuatro en una cara de marioneta
de Alonso cuando Don Quijote fue.
 
¿Cuántos cumples, mi pequeño poeta?
 
 
CruzadoC

viernes, 28 de agosto de 2015

YO NO QUIERO

 
Yo no quiero un aniversario
con diamantes,
ni deseos de recordar lo de antes;
anclarme en el ayer
y perderme este viaje
yo no quiero.
 
Yo no quiero la apariencia
ni el dinero;
yo no te quiero enjaulado ni cobarde,
ni que importe lo que piensen
los muebles que limpio cada tarde;
no quiero contar las piedras
de los caminos que no escogí;
yo no quiero que te marches
ni que te quedes por mí.
 
Yo lo que quiero
es que sueltes las mariposas
y las hagas volar
sobre todas las cosas
que se han sentado en el sofá;
yo lo que quiero son las alas
que me regalas
cuando se instala la pobreza
o la enfermedad.
 
Yo te quiero sin riquezas,
que no sirven para nada
porque soy así
y no guardo para un mañana,
que no sé si llegará;
yo te quiero con los "peros"
y sin los "por si acaso";
yo te quiero cuando dices que te gusta mi mar.
 
Yo no quiero amagarte
con marcharme,
ni el chantaje emocional;
yo me quiero libre
recorriendo Viena
o las islas Cies,
y si no vienes
te meto en mi cartera;
yo quiero que me cuentes
como sonaba tu música en los conciertos
cuando vuelves
y sé que eres mi mejor acierto.
 
 
CruzadoC

miércoles, 17 de junio de 2015

SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARÍS...



Cada viaje, cada escapada, incluso cada café con una amiga, cada caña a escondidas, tienen para mí un valor que sólo quien ya no puede gozar de esos placeres habitualmente sabe darle. En concreto viajar para alguien que se identifica tanto con las mentes abiertas que han luchado por serlo, como he luchado yo con la mía, es uno de esos regalos con los que la vida te obsequia. Y ya si viajas junto a alguien que te quiere y se acopla a ti como una gota de agua que cae perfecta en el ojo, pues entonces uno es simplemente feliz. Lo bueno de los viajes se disfruta antes al prepararlo y soñarlo, durante mientras lo vives y después. Después porque las emociones de los reencuentros sólo se pueden vivir si te has ido. Por eso, aunque  ya han pasado dos semanas de nuestro París, que-como decía Sabrina en la película mítica- es siempre una buena idea, es ahora cuando empiezo a tener cierta morriña y muchas ganas de recordarlo.

 Ambas habíamos estado ya en París subiendo a los monumentos y viendo los museos, por eso esta vez queríamos dejarnos llevar por el momento y por la ciudad. Eso es lo bueno de visitar el mismo lugar por segunda vez. Llegamos un jueves a media tarde a nuestro hotel en la zona de la Bastilla y, tras un cambio de ropa, quisimos ir directas al Sacré Couer, pero el cansancio hizo que nos equivocáramos y apareciésemos en el Barrio Latino, una de las zonas con más ambiente nocturno de París, que ninguna de las dos conocíamos. Allí devoramos en "Créperíe Cluny"( 20, rue de la harpe) un crepe salado para cenar como si no hubiésemos comido en nuestra vida y, mientras  paseábamos y charlábamos con el Panteón como telón de fondo, planeamos el día siguiente.

 Pero antes de terminar el día el destino nos tenía preparada una preciosa sorpresa en la estación de metro. Un hombre de voz prodigiosa cantaba canciones en todos los idiomas, creando un improvisado concierto de animado público interracial que bailaba y cantaba al son de "la bamba", entre el que nos encontrábamos
Viernes por la mañana, desayuno con croissant, por supuesto, en el pequeño café "truc", de la rue Breguet y pequeño paseo por el barrio Le Marais ,que nos cogía muy cerca.

 Quedamos maravilladas y prometimos volver, pero en ese momento teníamos prisa por ver la Torre Eiffel, así que cogimos el metro a la estación de Trocadero y justo al salir casi saltamos de alegría como unas colegialas cuando la vimos. Nos contábamos una a otra la historia de su construcción  para la exposición de 1889 y la historia de como gustó tanto que se quedó para siempre. Después caminamos por los campos de Marte, comimos una ensalada y un sushi de supermercado allí tiradas y seguimos hacia los inválidos caminado como nos dejaban nuestros cansados pies.

Bordeando esta construcción llegamos al Puente Alexander III, el más bonito de  París, yo no lo recordaba tan bello. A sus pies había un embarcadero, montamos en el primer barco que pasó aunque sólo fuese para descansar. En él fuimos hasta Notre Dame, previa parada en el puente de Saint Germane, lleno de fotografías antiguas y de pequeños tesoros.


Vista Notre Dame otro paseo hasta campos Elíseos y Arco del Triunfo y vuelta al hotel a vestirnos para salir a cenar a la zona del Louvre donde, después de ver el museo,  nos acogieron en una preciosa braseria de la rue  Saint-Honoré llamada "Ragueneau", donde recomiendo probar las hamburguesas de la carne que da título al restaurante o el pato. Exquisito.







Y para concluir la velada nuevamente a la Torre Eiffel para verla de noche. Siempre la habíamos visto de día, por eso era necesaria esta parada que casi nos cuesta un disgusto cuando, tras intentar robarnos el bolso, en le metro nos encontramos involucradas en una redada en busca de pasajeros sin billete. Aunque esto ya daría para otro post. Muchas risas a posteriori.



El sábado directas al mercado de las pulgas( marché aux puces), bastante alejado, en la parada de metro Porte de Clignancourt. Nos esperábamos una especie de rastro como el de Madrid, pero en su lugar encontramos unos puestos perfectamente ordenados cubiertos en su mayoría. Allí se podía encontrar desde bolsos vintage ( como el pequeño céline de tela vaquera que me tuve que comprar) hasta vajillas antiguas, comics de Tintín o de Asterix y Obelix o cuidada ropa de otros tiempos.




Metro de nuevo y , ahora, si al Moline Rouge en la parada de Blanche y de allí al funicular que nos subiría al Sacré Couer y a la plaza de Tertre, más conocía como plaza de los pintores. Mi lugar favorito de París, para qué engañarnos. Comimos, nos hicimos una caricatura, fotos etc .Disfrutamos como enanas, en definitiva.



 
 
 
 

 
Bajamos un poquito y visitamos la Basílica acogedora, humilde, atlética y absolutamente reconocible para nosotras por motivos de nuestra infancia colegial, allí, la imagen del Sagrado Corazón .Por no mencionar esas vistas de los tejados de París, que aún me relajan al traerlas a la memoria.
 

 


 Y finalmente, cumplimiento de la segunda misión del viaje( la primera, además de pasarlo bomba, era un shoting para mi amiga "la tejedora", que ya publicaré más adelante), telas. Para ello nada mejor que el mercado de telas que se extendía por varias calles que bajaban después de las escaleras del Sagrado Corazón. Tras unas pocas compras de tejidos, láminas y un juego de café de "El Principito, que anduve buscando como loca todo el viaje y para el que ya no tenía dinero cuando lo encontré( gracias amiga Mery, por prestármelo) vuelta a casa( hotel) arrastrándonos y cargando como mulas. Esa noche ya no hubo fuerzas para nada más que un vino en el hotel.

El domingo era nuestra última mañana y nos faltaban por ver dos cosas: la casa de Victor Hugo y una tienda especial. A la primera , situada en la plaza Vosgues, llegamos fácilmente caminando. Y siguiendo un poco más, estábamos nuevamente en "Le Marais", donde desayunamos un riquísimo crepe de chocolate y plátano a pie de calle en "La Droguerie 56 du Marais.

 

 A partir de ahí había que encontrar la 10, rue Philippe, dirección en la que se hallaba la tienda que inspiró la obra " Una tienda en París", de Maxim Huerta. Foto al encontrarla, por supuesto y, ya de paso, nos asomamos al puente Philippe, que resultó ser escenario de alguna película de Woody Allen.

 



Y  fin. Avión de vuelta y , como arriba decía, abrazo de los que dejamos atrás. Quizá también una de las partes más hermosas de esta mini aventura francesa.

¿ A dónde vamos el año que vine, amiga?
CruzadoC

viernes, 1 de mayo de 2015

¿MALASMADRES?





Durante este puente, además del día del trabajo, celebramos el día de la madre, siempre ese primer domingo de mayo que nos trae a la memoria manualidades hechas en el colegio, poemas de la infancia y abrazos de aquella que nos dio la vida. Hoy no quiero escribir ningunos versos en el blog, esta me parecía una buena oportunidad para hablar de la maternidad, para dejar en "papel" esta sopa de letras que me ronda en la cabeza desde hace muchos años. Para aquellos que también son padres, para los que no lo son y para mis hijos, por si un día sienten la necesidad de saber algo más de por qué esta loca madre les trajo a este mundo de locos.

Yo pertenezco, sin ningún género de dudas, a ese club tan moderno llamado "elclubdelasmalasmadres". Es un riesgo para mí dejar constancia de por qué tuve hijos y de por qué he dotado a esta labor del carácter de "contrato de mi vida". Yo soy una "malamadre" que no tuve hijos por necesidad de reafirmarme; no tuve hijos por que había que tenerlos ni por qué era lo que tocaba; ni mucho menos los tuve alegando esa razón tan hueca " porque me encantan los niños", que esgrimen los futuros papás sin pararse a pensar un sólo momento que los hijos son niños durante un corto periodo de tiempo para después convertirse en adolescentes y en adultos, etapas de las que somos responsables tanto o más que de la infancia. Los tuve por amor nada más, porque elegí al mejor padre y me pareció que hacer esa concesión fue mi acto de amor hacia la vida. Muchas veces pienso y digo- ante la cara de asombro de otros padres-, y más cuando veo catástrofes como la de Nepal o contemplo estupefacta en el televisor de mi casa cómodamente niños desnutridos, que más me hubiera valido  darle una oportunidad a uno de esos niños que no la tendrán. Todavía no descarto darme a mí también esa oportunidad porque, ahora que he sido madre "biológica"( como nos llaman), estoy en condiciones de asegurar que el amor de madre, si es amor, no entiende de biología más que de sentimientos y que, por tanto, a ese niño de Nepal, por ejemplo, lo hubiera querido igual. Pero la vida tenía otros planes para mí y acepté el reto de sumarle al mundo otros dos seres humanos nuevos porque los concebí como otras cuatro manos más para ayudar a hacer de esto un lugar mejor; para, egocéntrica de mí, hacer que perdurara en ellos "la huella del camino enseñado". Nada más. En ningún caso para vivir a través de ellos ni para cargarles con mis sueños. Y quizá por eso, tampoco nada menos.

Yo soy una "malamadre" porque no me duelen prendas reconocer que he dejado de ser quien era por ellos, que ya no seré la que pensaba que iba a ser por ellos, que ya no emprenderé proyectos ( maravilloso, por cierto, porque no todo es ser padres en esta vida, pese a los que muchos piensen) porque no me da la vida, ni las fuerzas ni el tiempo. Soy una "malamadre" porque estoy agotada y confieso que vivía mejor antes. Sólo quizá soy una buena madre porque ser madre me ha convertido en alguien mejor. Mucho más abierta, tolerante y sensible, mucho más consciente de mi pequeñez y mucho menos centro del Universo. No está mal. Soy una buena madre porque lo haría mil veces. Sólo por eso.

Pero seguimos con lo de "malamadre", que mola un poco más. Yo me quedo de piedra cuando oigo a otras madres decir eso de "no crezcáis", "que se detenga el tiempo", " que pena, se están haciendo mayores" etc. Debo ser una "malamadre" porque entonces me digo" que los míos si crezcan y yo con ellos, que el tiempo no se detenga nunca, que tengan la opción de ser jóvenes, hacer amigos, salir de fiesta, enamorarse mil veces y plantar el huevo en un nido cuando estén preparados". Creced y, valga la redundancia, dejadme ver el espectáculo de veros crecer. Porque eso es la vida y porque es realmente un espectáculo.

Y finalmente soy una malamadre porque sigo a la madre Teresa en eso de " enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida" o a Kahlil Gibran cuando escribe :
"Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen."
Y ya que entramos en poesía y el tema es demasiado denso para mis sonetos de "malamadre" sin fuerzas ni para componer una rima aquí dejo esa obra de líneas de Teresa de Calcuta , que la mayoría conoceréis:
Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida
.
Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.
¡Y Feliz día de la madre!
CruzadoC

jueves, 19 de marzo de 2015

FELICES


Feliz día del padre,
aunque  no haya día real
que compare
crear una hija libre
como una ola en el mar
con la fecha fija que se ríe
en el calendario sentada de lo convencional.
Felices los que crecimos
con una vela
desplegando nuestro destino
y no con una cuerda
atadísima a las frustraciones
y deseos de la sociedad.
Felices los que cantamos
canciones francesas sin darnos cuenta
y leemos con tapas duras
páginas que una vez
tildaron de oscuras
y hoy nos dejan ver
por donde navegar.
Feliz el nuevo padre
que arde cuando sabe
que la perfección
es de cobardes
que siguen a los demás.
Feliz por tener por eso,
el corazón
contento.
Feliz por estar con ellos
cada tarde
y dejar el dinero
a los que no quieren conocer el secreto.
Feliz mi compañero,
feliz yo por tenerlo.
felices los niños
que tuvieron abuelos;
felices los hijos
a los que dejaron, a los que dejaremos,
seguir su camino
y alzar el vuelo.

CruzadoC
 





lunes, 9 de febrero de 2015

ESPERANZA



Resumir lo que ha sido para mí participar en este proyecto es muy difícil, igual que es muy costoso recopilar en unas líneas tantos años de amistad. Conocí a Antonio Revert  Lázaro en la escuela judicial después de tres años encerrados preparando las oposiciones de Secretario Judicial de las que salimos vencedores, pero no indemnes. En el Madrid de otra década  nos conocimos y  rápidamente la poesía, más que el Derecho, nos hizo amigos. Compañeros de pasión y de profesión, como le gusta decir a él. Se acabó la escuela y uno se fue a Güimar y la otra a Almuñecar, cada uno de los dos se casó, tuvo  hijos y mantuvo la amistad como pudo. Pero, como "quien tuvo retuvo", el 31 de diciembre de 2013 recibí un mensaje en mi móvil y recuperamos lo que no debió perderse nunca. Por eso, cuando me propuso hacer el prólogo de su libro, por fin publicado, " Diego contra la oscuridad", la respuesta fue sí. Hubiera sido sí siempre. De la misma manera que fue "sí" a la invitación a presentar su obra en Madrid. 

Este fue más o menos mi discurso en una librería, " La Marabunta", que no olvidaré nunca. Luego siguió él con sus versos destapando la caja roja que devoramos sin pensar en los niños trabajando en la Costa de Marfil; con sus rimas sobre el mundo por cuyo cambio piensa luchar para no dejárselo igual a su pequeño Diego, para que no tenga que marcharse de una España en la que ya no haya opciones.

Gracias amigo, por esta oportunidad, por tus versos valientes, por atreverte a lanzarlos a los leones, por el perdón que se cobija en las redondeces de tu caligrafía, por poner a los secretarios judiciales en este mundo el nombre de ángeles, por darle voz a "los dedos diminutos" que trabajan en las plantaciones de cacao, por hacer responsables a los responsables. Pero sobre todo, gracias por la esperanza que, tímida y vergonzosa como yo, habla con la mano en el estómago para que no le tiemble la voz, desde tus páginas, desde el prólogo que le dedicaste a mis hijos :"brindando por un cielo azul enorme para Diego, para Miguel y para Javier, sin lugar para la oscuridad"

Y aquí va, como no podía ser de otra manera, mi soneto para "Diego contra la oscuridad"
 

 
 
Viejos amigos. Nuevos versos. Madrid.
Muchos recuerdos. Diez años. De todo.
Esa mesa aguarda un codo, tu codo.
Tu corazón semanas suplicando: "id".
 
Mi pluma haciendo de un discurso su ardid
para poder decir "gracias" de un modo.
Empiezo a hablar y mi miedo podo.
Tu poesía cabalga como El Cid.
 
Las palabras te brotan de la boca
como un niño que nace a la esperanza.
Tu caja roja se abre y la poca
 
luz que alumbra ya en occidente alcanza
y rebota en la botella sin copa.
Contra lo oscuro por "Diego" una lanza.
 
CruzadoC

jueves, 8 de enero de 2015

LADY MÍA


Dicen que el duelo, cuando perdemos a alguien, dura dos años.  Así que yo, que desde que empecé a preparar las oposiciones vivo pegada a un cronómetro y me paso los días haciendo cálculos numéricos y reglas de tres para todo, esperaba como agua de mayo este ocho de enero del año 2015 porque pensaba que, transcurridos estos veinticuatro meses, ya no la echaría de menos ni sentiría dolor. Tamañas decepciones las que nos llevamos cuando nos comparamos con la generalidad. Después de este tiempo la única conclusión que saco en claro es la de que sigo queriendo dedicarle versos porque nunca dejaré de necesitarla ni de tener morriña de su vida en la mía.
 
Lady Laura es una canción que Roberto Carlos dedicó a su madre y que nos encantaba bailar a las dos. Le tomo prestado parte del título y un verso para escribirte estas rimas, Lady mía.
 
Sueño todos los días
con volver a ser la niña
de veinte años
a la que enseñaste a arrasar
con el estropajo
de la risa
toda la suciedad
de la vida;
y pedirte
que me invites
a tu galería
y veamos juntas
caer la lluvia.
 
Por las noches quiero
recuperar tus palabras,
como si tuvieran alas,
"que se rompa
la copa
de tanto usarla;
quien dijo que hay mañana;
el dinero no sirve para nada;
que hereden usadas
tus sonrisas".
Nunca podré dejar de necesitar
"tantas cosas que de ti necesito escuchar" .
 
Lady mía, vuelve otra vez,
vente a Santander;
lady mía,
llévame a Galicia.
 
Tantos problemas,
tantas angustias, tantas penas...
descolgando el teléfono hablarías:
" nunca llovió
que no escampara, ¿ es o no?",
lady mía.
 
Cuando empezaba a ser mayor
y podía llorar en tu corazón,
en mis horas duras
y en las nostalgias frías
daba por segura
tu amistad,
lady, lady lady, mía.
 
CruzadoC