Me pido un momento
sin darme cuenta que ha pasado el tiempo;
quedarme en un punto
muy lejos de la soberbia, del consumo
de la envidia y la maldad del mundo.
Me pido abrir los ojos para verles,
memoria de elefante
para recordarla como era antes.
Y por pedir me pido
tenerte siempre,
vencer el miedo a la muerte
con la vida;
ser el fuerte de una amiga;
y la razón de que mis hijos sonrían.
Me pido
permanecer
en esta ciudad sobre el mar
y bajo el viento sur
volando en el presente
liberada de la cruz
del pasado, del mañana, del pudo ser
y del se fue la juventud;
preguntarte si se han cumplido tus sueños.
Me pido la lluvia en mi piel
y el chocolate
de una tarde
y los bolsos
y gastar lo ganado hincando codos
antes de que se acabe.
Me pido seguir siendo excesiva,
en todo:
en el amor y en la batalla perdida,
en la amistad y en el carpe diem.
No dejar que las cosas se enfríen
me pido.
El incienso, el oro y la mirra
para esos niños del desierto,
necesitar menos de lo que tengo.
Me pido regalar mis peticiones a los reyes
por estar ya pagada
con todos los dones del cofre,
y amada.
CruzadoC









































